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Son múltiples las veces que nos hemos ocupado de estos temas en sus más variadas versiones, siempre basados en unos conocimientos que las experiencias nos han traído, desde aquellos años cincuenta del pasado siglo en los que hemos estado como una constante en relación con el mundo del turismo, llámese político, empresarial o social, a unos niveles que podemos catalogar de la máxima integración, en especial siguiendo su evolución como empresarios privados (siempre privados) del sector que hoy se ha convertido en la mayor expresión del desarrollo mundial, amparados siempre en las directrices que la Organización Mundial del Turismo, OMT, concretadas en las famosas frases “el turismo es riqueza”, “el turismo acaba con la pobreza”.

Puntos de reflexión sobre los que habrá que basarse si realmente queremos terminar con las improvisaciones y llegar a preparar adecuadamente a los profesionales del turismo, sin caer en fórmulas caducas, obsoletas, o en los tipos de enseñanza que colocan a algunas viejas naciones como últimas en la cola de los centros dedicados a la enseñanza -no solo del turismo- a niveles mundiales.

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Estudiando desde distintos frentes y asistidos por los conocimientos y experiencias de cientos de instituciones donde se practica las enseñanzas del turismo, fuimos llegando a conclusiones serias que nos informaban de las mas modernas y exitosas fórmulas para lograr esa formación profesional idónea que pudiese ser el modelo exigido para lograr un profesional de categoría dentro del sector turístico, entendiendo y evaluando lugares, situaciones, empresas y personas que giran alrededor del mismo, tanto en ámbito local como mundial.

Llegados a la conclusión de la necesidad de una adecuada metodología para calar en profundidad en el tema, fueron muchas las investigaciones que nos llevaron en el tiempo hasta Estados Unidos y sus métodos educativos -no solo para el sector turístico-, lo que nos hizo comprender el éxito de sus implantaciones socio-empresariales, con el consabido aporte legal de una administración pública caracterizada por su apoyo al sector privado, siguiendo de cerca la calidad de las enseñanzas el resultado y la utilidad de las mismas.

Así llegamos a un amplio conocimiento del como y porqué la proyección de sus metodologías aportaban profesionales con unos conocimientos reconocidos mundialmente, amparados en centros de enseñanzas para nada encorsetados en acciones políticas, programas impuestos por la administración pública o métodos, como decimos, totalmente obsoletos y faltos de la más mínima efectividad.

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Todo este entramado, seguido muy de cerca a través de los años, nos ha llevado a convenir en la necesidad del empleo de las más modernas técnicas educativas en la formación profesional, siempre pensando en capacitar al máximo nivel a quienes aspiran en convertirse en factores necesarios para gestionar la evolución del turismo en todas sus empresas. Ante un panorama contradictorio basado en impulsos y apetencias personales -llámense económicas o políticas- la necesidad evidente del conocimiento profundo de la actividad turística lleva implícito una formación con base a una constante práctica evolutiva.

De ahí, de esas experiencias, hay que lograr conformar, preparar y dirigir un grupo de profesionales cuyas metas sean trasmitir enseñanzas y experiencias, basados en los más modernos métodos personalizados. Lejos de estas metas están unos dudosos valores académicos actuales, unos programas para la galería con unas supuestas garantías que no sirven para nada -o en muchos de los casos para aprender vicios y malas artes-, así como las visitas “folclóricas” a ferias y congresos, solo con el fin de conseguir réditos, personajes en los cuales brillan por su ausencia los más elementales conocimientos de cuanto tratamos en este simple artículo de opinión.

Difícil y complicada situación para lograr implantar este exitoso modelo de enseñanza profesional, si topamos con administraciones públicas donde impera una política que no duda en emplear cualquier medida para acabar con lo que pueda suponer poner en riesgo las fórmulas que han venido practicando desde cientos de años atrás, con la finalidad de proseguir un camino rumbo a la ignorancia, trazado políticamente con el fin de detener todo lo que sea propicio para conseguir el ideal de una formación que pueda poner en riesgo las ganancias, llámense políticas o comerciales, de aquellos que viven del sistema, con lo cual solo consiguen que sigamos todos el camino rumbo el precipicio, sin importarles para nada el daño que puedan hacer al futuro, a la juventud, a la familia, al país, al mundo y a aquellos que han empleado su vida y su hacienda con el único fin de conseguir un universo donde la justicia, la paz y la razón florezcan con la capacidad humana que lo respalde.

Es lo que hay.

Fuente: Antonio Pedro Tejera Reyes, Eldía.es

Extraído del Grupo de Expertos de la Organización Mundial del Turismo, UNWTO

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